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Vacunación y vacuna


Las vacunas contra la gripe se desarrollan dos veces al año ya que el virus de la gripe cambia rápidamente. Si bien su eficacia varía de un año a otro, la mayoría de las veces proporciona una protección alta o moderada contra la gripe estacional (incluyendo la gripe H1N1). La vacunación de los niños puede proteger a los que les rodean, pero la eficacia de la vacuna en los mayores de 65 años de edad se desconoce debido a que la evidencia en este grupo es escasa. Tanto la Organización Mundial de la Salud como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan que casi todas las personas mayores de 6 meses reciban la vacuna anual.


Especialmente deben vacunarse las mujeres embarazadas, los niños entre seis meses y cinco años de edad, las personas que tienen otros problemas de salud y los que trabajan en la asistencia sanitaria.

Las vacunas son generalmente seguras. En los niños produce fiebre entre el 5% y el 10% de las veces, así como dolores musculares o sensación de cansancio. La vacuna causa el síndrome de Guillain-Barré en aproximadamente una por cada millón de dosis. No se debe dar a las personas con alergias severas a los huevos o a las versiones anteriores de la vacuna.

Las vacunas contienen virus en forma inactiva y debilitada. La versión inactiva se debe utilizar en embarazadas.

La vacuna de la gripe se puede aplicar de varias formas: inyectada en un músculo, aplicada en la nariz o inyectada en la capa media de la piel.

La vacunación contra la gripe (influenza) se inició en la década de 1930, teniendo disponibilidad a gran escala en los Estados Unidos a partir de 1945. Está en el listado de medicamentos esenciales, los medicamentos más importantes recomendados para un sistema básico de salud de la Organización Mundial de la Salud.

El precio al por mayor en el mundo en desarrollo es de aproximadamente 5 dólares por dosis.

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la vacuna contra la gripe es la mejor manera de proteger a las personas contra la gripe y evitar su propagación. La vacuna contra la gripe también puede reducir la gravedad de la gripe si una persona contrae una cepa de la gripe que la vacuna no contiene. Se tarda aproximadamente dos semanas después de la vacunación en conseguir que los anticuerpos protejan contra la gripe.

Efectividad de la vacuna de la gripe


Las vacunas contra la gripe son eficaces al 67% según un estudio. Las poblaciones que más se benefician son los adultos seropositivos de 18 a 55 años (76%), los adultos sanos de entre 18 y 46 años (aproximadamente el 70%), y los niños sanos de 6 a 24 meses (66%).

La vacunación disminuye las complicaciones graves en un 1%-2%, aunque no se ha encontrado ningún efecto sobre pacientes hospitalizados.

En adultos sanos que trabajan, la vacuna contra la gripe puede proporcionar una protección moderada contra la gripe confirmada virológicamente, aunque dicha protección se reduce en gran medida o está ausente en algunas estaciones. Vacunarse disminuye el número de días de ausencia del trabajo en un día y medio en promedio.

No hay evidencia del efecto que tiene la vacuna de la gripe en los adultos mayores de 65 años. El grupo más vulnerable a la gripe no pandémica, los ancianos, se beneficia menos de la vacuna. Hay varias razones detrás de este fuerte descenso de eficacia de la vacuna: la menor resistencia inmunológica y la fragilidad asociada con la edad avanzada. En un año no pandémico, una persona en los Estados Unidos que esté en la franja de 50-64 años tiene casi diez veces más probabilidades de morir por una muerte asociada a la gripe que una persona más joven. A su vez, una persona mayor de 65 años de edad tiene una probabilidad diez veces mayor de muerte asociada a la gripe que el grupo de edad entre 50-64 años.

Para personas mayores hay una nueva vacuna contra la gripe en alta dosis formulada para proporcionar una respuesta inmune más fuerte. La evidencia disponible indica que la vacunación de las personas mayores con esta vacuna de dosis alta da lugar a una respuesta inmune más fuerte contra la gripe que la vacuna de dosis normal.

En mujeres embarazadas, la vacunación contra la gripe aumenta la probabilidad de experimentar un embarazo con éxito.

Quiénes deben vacunarse contra la gripe


Diversas organizaciones de salud pública, incluida la Organización Mundial de la Salud, han recomendado que la vacunación antigripal anual se ofrezca sistemáticamente, sobre todo a las personas en riesgo de complicaciones de la gripe y a las personas que viven o cuidan a personas de alto riesgo, incluyendo:

a) las personas mayores (65 años o más);
b) personas con enfermedades pulmonares crónicas (asma, EPOC, etc.);
c) personas con enfermedades crónicas del corazón (cardiopatía congénita, insuficiencia cardíaca crónica, cardiopatía isquémica);
d) personas con enfermedades crónicas del hígado (incluyendo cirrosis);
e) personas con enfermedades renales crónicas (tales como el síndrome nefrótico);
f) personas que tienen el sistema inmunológico debilitado (personas con VIH o que están recibiendo fármacos para suprimir el sistema inmunológico, como quimioterapia y esteroides a largo plazo), y sus contactos en el hogar;
g) personas que viven juntas en gran número en un ambiente donde la gripe puede propagarse rápidamente, como las cárceles, residencias de ancianos, escuelas y dormitorios;
h) trabajadores de la salud (tanto para prevenir la enfermedad como para prevenir la propagación entre los pacientes);
i) mujeres embarazadas (aunque un estudio de 2009 concluyó que no había pruebas suficientes para recomendar el uso rutinario de la vacuna trivalente contra la gripe durante el primer trimestre del embarazo).
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