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Gripe A (H1N1)


Virus de la gripe H1N1
Virus de la gripe A/H1N1
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La gripe H1N1 (también llamada gripe A/H1N1, nueva gripe, gripe A o gripe porcina) es una enfermedad provocada por una nueva cepa del virus de la influenza A subtipo H1N1, identificada en abril de 2009, que se transmite entre los seres humanos. Se piensa que el virus causante de esta enfermedad es una recombinación de cuatro cepas conocidas del virus de la influenza A subtipo H1N1: una endémica del ser humano, una endémica de las aves, y dos endémicas de los cerdos. Los expertos suponen que el virus probablemente salió de los cerdos en Asia, y fue transportado a América del Norte por las personas infectadas. Hay pruebas de que la nueva cepa ha circulado entre los cerdos, posiblemente en varios continentes, desde hace muchos años antes de su transmisión a los seres humanos. Prácticamente toda la transmisión es de humano a humano. La carne de cerdo cocida y los productos derivados son seguros para los seres humanos.

El brote comenzó en México, y hay pruebas de que ese país ya estaba en mitad de una epidemia durante meses antes de que fuera reconocido. Poco después, su gobierno cerró la mayor parte de las oficinas e instalaciones públicas de Ciudad de México para ayudar a contener la propagación. A principios de junio, el virus se propagó a nivel mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote como una nueva pandemia, aunque aclarando que el virus ha producido hasta ahora una enfermedad de "gravedad moderada". La OMS prevé un sombrío panorama, sin embargo, cuando el virus se propague por los países menos desarrollados con débiles sistemas de atención sanitaria. En julio, el virus continúa propagándose en todo el mundo, especialmente en el hemisferio sur, donde ha empezado la temporada de gripe.

El virus se propaga normalmente a partir de la tos y los estornudos, o al tocar superficies contaminadas y luego tocarse la nariz o la boca. Los síntomas son similares a los de la gripe estacional, y pueden incluir fiebre, estornudos, dolor de garganta, tos, dolor de cabeza, y dolores musculares o en las articulaciones. La mayoría de las hospitalizaciones se han producido en personas que ya tienen trastornos subyacentes como: asma, diabetes, obesidad, enfermedades del corazón, o un sistema inmune debilitado. En un intento de frenar la propagación de la enfermedad, diversos países, especialmente Asia, aplicaron inicialmente una cuarentena estricta sobre los viajeros que mostraban algún síntoma, además de a las personas en contacto con los infectados. Algunos países incluso han solicitado una revisión médica previa de los pasajeros antes de su viaje.

La OMS prevé tener lista algunas vacunas para septiembre de 2009, y a mediados de octubre podría llegar a los Estados Unidos, pero aún así se espera que el suministro sea limitado. Se requieren dos o tres inyecciones de vacuna para obtener la máxima inmunidad frente a la gripe H1N1 y la gripe estacional. También hay preocupación de que el virus podría mutar en el transcurso del año y volverse cada vez más virulento y menos susceptible a una nueva vacuna. Esta preocupación se debe en parte al recuerdo de la pandemia de gripe de 1918, que mató entre 40 y 100 millones de personas, y fue precedida por una oleada de casos más leves en primavera.